Cheesecake de limón sin horno

Vamos hoy con una receta dulce. Una de las combinaciones que más me gustan en la repostería es la del dulce con lo ácido. En general, el limón en los postres me encanta, y esta tarta de queso y limón —o cheesecake de limón sin horno— es una de mis favoritas.

Esta tarta es un clásico: no necesita horno, es fácil de preparar y perfecta para cualquier ocasión, ya sea un día cualquiera o una celebración. Te aseguro que te va a enamorar.

Vídeo receta; cheesecake de limón sin horno:

Cheesecake de limón sin horno

Dificultad: fácil                    Raciones: 8 – 12                 Tiempo: 20 minutos más refrigeración

Ingredientes de la cheesecake de limón sin horno:

Para un molde desmoldable de 18 cm

  • 180 gr de galletas tipo digestive
  • 100 gr de mantequilla
  • 100 ml de zumo de limón
  • 3 hojas de gelatina
  • 200 ml de nata o crema de leche para montar
  • 250 gr de queso crema
  • 100 ml de zumo de limón
  • La ralladura de 1 limón, solo la parta amarilla
  • 1 hoja de gelatina

Elaboración de la cheesecake de limón sin horno:

Comenzamos por la base de galletas: trituramos las galletas hasta desmigarlas completamente, añadimos la mantequilla derretida y mezclamos bien.

Vertemos esta mezcla en un molde desmontable previamente forrado con papel de horno. La distribuimos de manera uniforme por toda la base y presionamos firmemente para que quede compacta. Llevamos el molde al frigorífico para que se enfríe bien mientras seguimos con el resto de la elaboración.

Hidratamos las 3 hojas de gelatina en agua fría durante unos 5 minutos. Mientras tanto, calentamos 100 ml de zumo de limón con unos 50 g de azúcar y dejamos que hierva.

Retiramos del fuego, escurrimos la gelatina hidratada y la añadimos al zumo de limón caliente. Mezclamos hasta que se disuelva por completo.

Vertemos esta mezcla en un bol frío y dejamos que se atempere.

Pasado un rato, comenzamos a montar la nata, que debe estar bien fría. Cuando esté semimontada, añadimos los otros 50 g de azúcar y seguimos batiendo hasta que esté firme. Reservamos.

Con las mismas varillas, trabajamos el queso crema hasta que esté suave y cremoso. Añadimos la gelatina de limón ya atemperada (¡no debe estar caliente!) y mezclamos hasta que todo esté bien integrado.

Agregamos unas cucharadas de nata montada a la mezcla de queso y, con ayuda de una espátula, mezclamos con movimientos envolventes para no perder aire.

Luego incorporamos el resto de la nata, también con movimientos envolventes, hasta obtener una mezcla homogénea y aireada.

Vertemos esta mezcla en el molde, sobre la base de galletas, con cuidado para no romperla. Llevamos de nuevo al frigorífico durante 3 o 4 horas, hasta que la crema cuaje por completo.

Para terminar la tarta con la gelatina de limón: hidratamos una hoja de gelatina en agua fría durante 5 minutos. Calentamos bien el zumo de limón con el azúcar, escurrimos la gelatina y la incorporamos, mezclando hasta que se disuelva completamente. Dejamos que esta mezcla se enfríe un poco.

Con ayuda de una cuchara, vertemos la gelatina con cuidado sobre la superficie de la tarta ya cuajada. Refrigeramos unas 2 horas más, hasta que la cobertura esté completamente firme.

¡Y listo! Solo queda desmoldar la tarta y disfrutar. ¡Ya verás qué buena está!

Como siempre espero que os haya gustado esta cheesecake de limón sin horno.

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